Esta semana me propuse ordenar el excesivo material que se ha ido acumulando en mi escritorio y alrededor de él en las últimas semanas. Mi problema es que soy una amante de las revistas y como cual niño con su chupete, es un tarea larga y dolorosa separarse de ellas.

Por eso lo hago de a poco e incluso a veces recorto aquellos artículos y fotos que me parecen dignos de guardar, lo que a veces da por resultado tener una suma de papeles que fácil podrían formar otra revista.

Una cosa es clara: con ayuda de la tecnología existen sistemas de administración de documentos que permiten guardarlos en forma digital. Por eso ahora lo único que tengo que hacer es: escanear, escanear y escanear. Al menos así parece que no soy una cachurera.

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