Tener un blog no es tarea fácil. Los que nos hemos dado a este cometido de formar parte de la blogósfera sabemos que junto con la pasión de escribir sobre moda y sus derivados, existen algunos aspectos menos habituales: no hay pausa en el trabajo (se escribe de lunes a domingo, al menos yo), se está permanentemente en búsqueda de nuevos temas (agotando a los que están a nuestro lado por lo monotemático de la conversación), se va a lugares donde nunca antes se pensó que uno iría (para descubrir nuevos mundos interesantes de compartir) y se conoce gente que jamás se esperaba conocer (diseñadores, periodistas, editores, modelos, fotógrafos, relacionadoras públicas).

Todo eso es francamente agotador, pero estimulante y satisfactorio al mismo tiempo. Aunque sean pocas o nulas las gratificaciones económicas que se reciban por el quehacer diario: la competencia es dura y no todos hemos recibido premios ni sido reconocidos por nuestra influencia como en el caso de Style Bubble, Girl with a Satchel, The Sartorialist o Fashionologie. En fin, es la ventaja de estar en una crisis mundial y no tener un trabajo fijo (espero que por poco tiempo), que hacen que la creatividad se lleve a una situación extrema producto de la desesperación por explotar los talentos y lo que uno tiene para entregarle al mundo.

 

¿Mostrar moda o escribir sobre moda? Esa es la duda que siempre me asalta cuando estoy frente a la página en blanco, dispuesta a hacer mi propia pauta y llevar mi propia revista sobre los temas de este blog. Dado que no he tenido desde los inicios una formación en estos temas y que mi interés por este mundo nació producto de mirar los estilosa que es mi madre y como un acto rebelde contra mi propio pasado, un poco perno y nada estiloso, opto normalmente por hacer lo que creo sé hacer mejor: investigar y escribir.

Y a veces sin investigar, escribo simplemente, como ahora. El motivo: klamote cumplió seis meses! Y sigo en la batalla. Gracias por colaborar y leerme!

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