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Siempre tengo el mismo problema: en cada cambio de temporada me digo a mi misma “tengo que deshacerme de algunas pilchas” para dar espacio a las nuevas que tarde o temprano vendrán (porque más de alguna cosa “de moda” me tendré que comprar). Entonces viene lo difícil. Decidir qué se queda y qué se va.

El problema es cuando me doy cuenta de que tengo cosas super antiguas, de buena calidad, pero que realmente son como de otra época. Entonces viene la pregunta: se volverá a usar algo así??

Este es un proceso por el cual casi cada mujer, frente a la difícil tarea de reducir el volumen de las cosas que tiene en el clóset, debe hacerse. Aunque nadie conozca la respuesta. Para facilitarlo he hecho a veces un análisis de la situación, tomando en cuenta si en los dos últimos inviernos he usado o no esa prenda. Pero tampoco sirve, porque hasta el día de hoy me arrepiento de haber regalado ciertas cosas que han vuelto a usarse.

Yo diría que lo único que realmente hay que cachar, es si uno se siente bien con la ropa que tiene o realmente es un suplicio cada vez que uno abre el clóset y, a pesar de que esté lleno, se tiene la sensación de no tener qué ponerse (lo cuál nunca hay que decirlo en voy alta, sobre todo al marido, pololo o pareja).

Al final todo puede volver y si ese proceso no lo empiezan otros, entonces empiézalo tú!

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